La soja, uno de los grandes timos de la nutrición moderna

La soja, uno de los grandes timos de la nutrición moderna


Actualmente hay opiniones muy generales sobre lo que es saludable y lo que no lo es. Pero no nos equivoquemos, el hecho de que la mayoría piense una cosa ni mucho menos significa que tenga que ser cierto. Y por ejemplo, esto es lo que sucede con la soja.

 

Si sales a la calle y preguntas a la gente si la soja es sana, con casi toda seguridad la respuesta será afirmativa y rotunda. Y realmente esto no es nada extraño si lo piensas: publicidad, publicidad y más publicidad pro soja. Cuando te repiten una y otra vez que algo es bueno y encima te encuentras con ello prácticamente en todas partes, lo último que se te puede ocurrir es ponerlo en duda. Pero… ¿Qué hay detrás del marketing? ¿Realmente son sus beneficios de la magnitud que nos quieren hacer creer?

Una vez más, nos encontramos con lo que prima por encima de la salud: el interés económico.

La soja es un vegetal y como vegetal que es, que contenga una gran cantidad de proteína no es nada común. ¿Quizás podríamos llamarlo “supervegetal”? Pues sí, podríamos. Al fin y al cabo posee unas propiedades que no son normales dentro de su familia de alimentos. Pero, ¿quiere decir esto que sea más saludable, más nutritivo, más beneficioso o más recomendable que cualquier otro alimento proteico? ¡Por supuesto que no! Y es aquí donde está el engaño, nos intentan vender un coche de segunda mano a precio de un Ferrari nuevo. Porque piénsalo, si te venden algo bajo la premisa de que es sano, directamente ya lo vas a asociar a alto precio, precio que por otra parte vas a estar dispuesto a pagar dado que: “Estás invirtiendo en salud”.

Pero ¿y si te digo que elaborar alimentos con soja es muy barato? Pues es así, el precio de la soja se multiplica por 8 al llegar al mercado, un aumento totalmente influenciado por lo que nosotros estamos dispuestos a pagar por alimentos más saludables.

La cosa queda así, tenemos un alimento con propiedades no comunes y trabajar con él es barato. Pues exagero sus beneficios con publicidad engañosa y lo vendo a precio de oro. ¿Resultado? Un promedio de rentabilidad del productor de soja del 34%, una de las más altas de toda la economía.

 

promedio soja

Con esta impresionante rentabilidad económica no es de extrañar que el incremento de su producción a lo largo de los años haya aumentado de los 27 millones de toneladas en los años 60, hasta los 320 millones que se producen en la actualidad (2015). Y este crecimiento seguirá ya que según algunos expertos esta cifra aumentará hasta los 514 millones en el año 2050.

 

produccion mundial soja

¿Y quien lidera la producción? Estados Unidos es el país que más terreno dedica a la producción de soja. Como ya habrás imaginado, esto tiene un efecto directo y devastador sobre el ecosistema del planeta, concretamente en su deforestación. Por ejemplo, en Brasil (segunda potencia mundial en su producción), los cultivos de soja le ganan terreno a la selva haciendo protagonistas a la tribu de los Guaraníes, dado que en 2014 han sido la tribu con el índice de suicidios más elevado del mundo. Su desesperación por tener cada vez menos tierra donde vivir los ha llevado a la cifra de 684 suicidios en tan solo 13 años, siendo en 2013 de incluso 1 suicidio por semana. ¡Una barbaridad!

produccion mundial soja 2

Aún no hemos hablado de los “supuestos beneficios” de la soja, pero de verdad, ¿no ves algo raro en todo esto? Porque yo sí. Dinero, dinero y más dinero. Mucha purpurina por fuera para no dejar ver lo negro del interior.

Y ahora sí, pongamos en la palestra sus problemas, digo sus mágicas propiedades:

Soja transgénica

Sin entrar en un debate simplista sobre los transgénicos en general, sobre si son buenos o malos, vamos a imaginar que alterar un alimento para otorgarle mejor sabor o mayores propiedades nutricionales es algo que se hace con buena intención y que dentro de lo que cabe, es aceptable. De acuerdo, la mayor parte de la soja es transgénica. ¡Pero no alteran sus propiedades por mejorar nuestra salud!

Al cultivo de soja le afectan todo tipo de plagas y enfermedades. Las modificaciones genéticas que se le hacen son únicamente para poder fumigar las cosechas sin preocupación de dañar el propio vegetal. Aparentemente no hay restos de estos pesticidas en la soja que los humanos consumimos dado que no nos meteremos a valorar (por falta de evidencia científica) la creencia de algunos expertos, acerca de que estos tóxicos acaban en el interior de la planta. Pero es que resulta que la mayor parte de la soja se destina al consumo animal, principalmente de cerdos y pollos. ¿Creéis que esa soja tiene unos controles exhaustivos? Permitidme que lo dude bastante al igual que permitidme poner en duda si no nos han introducido soja tóxica a traición en nuestra cadena alimenticia.

Composición de nutrientes

Vegetal rico en proteínas, bajo en carbohidratos, rico en ácidos grasos Omega 3 y 6, reduce ciertos tipos de cáncer, el colesterol y la presión arterial, etc. Para empezar, tenemos que partir de la base de que la mayoría de los estudios que avalan los beneficios de la soja están financiados por sus propios productores. Es decir, invierten en marketing.

Pero, ¿qué pasa si lo analizamos a fondo? A ver, composición de macronutrientes: 30% de hidratos de carbono, 36% de proteínas y 20% de grasas. De momento ninguna sorpresa, altamente proteico.

Durante años, la soja ha sido el principal alimento que sustenta el aporte proteico en la alimentación vegetariana y vegana. Sin embargo, aun conteniendo gran cantidad de aminoácidos, lo cierto es que les falta algunos de los esenciales para producir nuestra propia proteína. Por tanto, no es saludable basar todo el aporte proteico de la alimentación en calidad de soja como hay quien defiende. Uy, ¡primera sorpresa!

Además, tampoco contiene ornitina ni glutamina (aa condicionales), siendo este último muy importante para la formación de colágeno endógeno, el más importante para la regulación del equilibrio ácido-base en el organismo y esencial para la síntesis proteica. Esto significa que su ausencia se traduce en pérdida muscular y envejecimiento físico (se arruga la piel).
¡Segunda sorpresa!

Y ahora hablemos de los aminoácidos que sí que contiene. ¿Son biodisponibles? En este aspecto hay controversia, dado que dos sistemas diferentes de medición de biodisponibilidad otorgan a la soja extremos de puntuación contrarios, muy bajo y muy alto. Algunos expertos señalan a una sustancia inhibidora de la tripsina (enzima digestiva involucrada en la absorción proteica y asimilación de algunas vitaminas) contenida en la soja como responsable de este debate. Como no hay nada claro, lo dejaremos en incógnita aunque como quizás sea cierto diremos que: ¡tercera sorpresa!

Alergénico

El producto de la soja es bastante alergénico dado que existen muchísimas personas sensibles a ella. Como es de esperar, su bajo precio lo hace estar en casi todos los alimentos procesados algo que es un problema para todas estas personas.

Interferencia en la absorción de elementos minerales

La soja cruda o cocinada es alta en ácido fítico el cual interfiere de forma directa en la absorción de algunos minerales como el calcio, magnesio, cobre, hierro o zinc. A esto debemos hacerle un apunte, y es que si la soja se fermenta pierde esta sustancia, algo que por otra parte, bien saben los orientales dado que principalmente la consumen en este formato.

Salud

El alto contenido en fitoestrógenos de la soja lo ha relacionado con ciertos tipos de cáncer como el de útero o el de mama. Por otra parte, también se ha visto asociado con la reducción de otros como el de próstata.

Pero aquí no acaba la cosa, ya que algunos estudios relacionan el consumo de soja con alteraciones del sistema nervioso central, aumento de la ansiedad, el estrés y la irritabilidad, alteraciones del sistema inmune y nervioso central, alteraciones hormonales y sexuales, y problemas con el funcionamiento de la tiroides.

¿Es la soja responsable de todos estos síntomas? Pues la verdad es que no. Aún hay demasiadas zonas grises en estas investigaciones como para poder afirmar con rotundidad que la soja es responsable de cualquiera de los problemas citados. Y esto se debe a que, si bien existe una correlación, esta no implica causalidad. Al igual que esto sucede con sus supuestos problemas sucede también con sus supuestos beneficios. Sin embargo, los fabricantes sí que explotan determinadas correlaciones existentes entre soja-salud para afirmar, sin ninguna evidencia de peso, sus “mágicas propiedades”. Y es aquí realmente donde reside el engaño.

 

Para finalizar citaré unas palabras que Carlos Abehsera dice respecto a este tema en su más que recomendable libro, La Gran Mentira de la Nutrición:

“En definitiva, el gran engaño de la soja es una combinación de factores que influyen directamente en nuestra alimentación con repercusiones directas en el precio de los alimentos y repercusiones a largo plazo desconocidas sobre nuestra salud”.

 

Referencias

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Imagen | healthgrades.com

Sergio Ortiz – Técnico Superior en Nutrición y Dietética, experto en Nutrición Deportiva.

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